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Entrevista al bailarín Josué Ullate
Por Sonia Martín
Josué Ullate, el talento español en el Universo de Béjart
A pesar de las exigencias de trabajar en una compañía de danza tan prestigiosa como la del mítico maestro Maurice Béjart y la soledad que supone vivir en el extranjero, el joven y talentoso bailarín, Josué Ullate, está disfrutando de su experiencia en Suiza y atesorando grandes momentos. Acompañado por su inseparable perro Rolo, reflexiona para Carta de España sobre su existencia llena de luces y sombras, su carrera artística y su anhelo por volver a su país, en cuanto se retire, para vivir en el campo.
¿Quién es Josué Ullate?
En primer lugar, soy bailarín. Llevo bailando desde los 10 años y ahora tengo treinta y dos. Nací en Madrid y he tenido una vida bastante movida, aunque no me quejo. La danza supuso para mí un cambio brutal. De niño estuve en dos centros de acogida con mis hermanos; mi infancia fue complicada, y a través de la Fundación Víctor Ullate, que iba buscando talentos por los centros de acogida, conocí la danza y, después, se convirtió en mi padre y me adoptó. Mi vida cambió completamente al aparecer este señor. Me hizo una prueba y fue cuando conocí el baile. Él vio en mí unas cualidades que le gustaron y mi vida tomó un rumbo totalmente distinto. Iba a clases tres veces por semana al principio. Sinceramente, empecé con esto porque quería salir del centro y ver otras cosas y no era porque a mí me llamara la atención el baile, era simplemente la emoción de salir del centro. Pero se me empezó a dar bien. Fue un cambio crucial con respecto a lo que podría haber sido mi vida.
A pesar de ser muy joven todavía, has tenido una carrera profesional muy destacable.
Es verdad que la danza me ha hecho conocer cosas increíbles, sitios espectaculares. He viajado una barbaridad gracias a esta profesión. Y he trabajado ya en varios países, en Austria y ahora en Suiza, después de haber formado parte de la Compañía Nacional de España. He tenido la posibilidad de bailar en teatros que nunca me hubiese imaginado Por ejemplo, en el Bolshoi, que es uno de los teatros más importantes del mundo y al verme allí, pensaba, "Madre mía, pero ¿qué hago yo aquí?" Hay partes de la danza que me encantan, me enamoran, porque también es como una vía de escape a la hora de poder exorcizar los sentimientos y expresarlos.

¿Cómo es estar en la compañía de Maurice Béjart, una de las más importantes del mundo y poder interpretar sus obrase?
La verdad es que la compañía me encanta, es una maravilla. El repertorio de Maurice es alucinante. Además, es algo que me resulta muy cercano a lo que estuve bailando en la compañía de Víctor. Ullate, donde trabajé durante diez años. Béjart su maestro y Víctor cogió mucho de él en sus coreografías. Los estudios de danza aquí son espectaculares, parece una casita acogedora. Ha pasado mucha gente por aquí, desde Jorge Don, entre otros muchos. En la audición disfruté mucho.
Te cogieron y te viniste aquí. ¿Qué tal la vida en Lausanne?
Ha sido necesario un periodo de adaptación, porque hay algunas diferencias con España. Echo de menos la calidez, y no me refiero tanto al clima, sino al ambiente. A las 17h30 salgo a pasear al perro y no hay nadie. Y me pregunto: ¿Dónde está la gente? También hay que acostumbrarse a los horarios de trabajo, de las tiendas. Por ejemplo, es difícil encontrar una tienda abierta cuando sales de trabajar, a las 18h30 o a las 19h. No te da tiempo a hacer la compra. Te tienes que organizar de una forma totalmente diferente.
En Suiza la gente vive quizá más hacia dentro.
Creo que en general sí, pero es cierto que aquí en Lausanne, tengo que decir que, según se acerca el buen tiempo la gente empieza a florecer más, y las calles se llenan de vida.
¿Qué diferencias ves tú entre trabajar en una compañía en España y trabajar en una compañía en Suiza, tan internacional como ésta?
Aquí se trabaja mucho más intensamente. Hablo desde mi experiencia también. Los horarios en la compañía nacional eran un lujo, porque empezamos a las 10:15 y a las 16:15 estábamos fuera. Tenías toda la tarde y prácticamente casi todos los fines de semana libres, salvo durante las giras. En esta compañía, trabajamos muchísimo, porque aunque empezamos un poquito más tarde, a las 11:15, no sales hasta siete de la tarde, especialmente cuando hay un periodo de creación, el ritmo de trabajo es espectacular. Y solo un día libre a la semana, día y medio, los domingos y el lunes que empezamos a la una y media. Y tenemos muchos más espectáculos. Es un ritmo de trabajo muy intenso. Solo paramos cuando llegan las vacaciones, en Navidades y en verano.
Imagino que tus compañeros dentro de la compañía, son de nacionalidades muy dispares, ¿no?
Sí, hay de todo: japoneses, coreanas, italianos, franceses, españoles también. Hay de todas partes. Es un clima muy internacional.
¿En qué países habéis estado ya de gira?
Hemos ido a Grecia, Francia, por aquí en Suiza, en Zúrich. También en Viena, Estambul, un mes entero por Francia, París, Burdeos, Estrasburgo. Luego a Seúl, Corea y se están añadiendo nuevas fechas y nuevos sitios a la gira.
Entonces, durante las giras, el aeropuerto se convierte un poco en vuestra segunda casa, ¿no?
Sí, completamente, es tremendo, todo el día con la maleta a cuestas.
¿Qué sueles llevar en tu maleta?
Normalmente llevo el equipo mínimo de un bailarín. Depende también de cuánto tiempo dure la gira. Siempre que hago la maleta, lo primero por lo que empiezo es la ropa de baile, porque me acuerdo que una vez se me olvidó algo y lo pasé fatal. Cuando hago la maleta siempre le doy prioridad a la ropa que voy a utilizar para bailar; la divido en dos, digo, "Vale, esta parte, solo para la ropa de baile y el maquillaje, evidentemente, y todo lo que vaya a necesitar para las actuaciones. Por otro lado, la ropa de calle, que como luego solemos estar casi todo el día en el teatro, es lo que menos llevo.
¿Y qué haces con Rolo cuando te vas de gira?
Pues esto, mira, lo estoy solucionando ahora, porque me vine sin ningún plan. Pensé: "Me lo traigo, porque este animal para mí lo es todo, sinceramente”. Primero pasé aquí cuatro meses sin él porque la primera vez que me vine no tenía casa y no conocía a nadie. Ahora, en la compañía hay un técnico de sonido que antes trabajaba cuidando perros y era bailarín, ahora lo han contratado de técnico y me ha dicho que cuando nos vayamos de gira él se hace cargo de Rolo.
La danza es como un lenguaje universal, trasciende fronteras y va más allá de todo lenguaje.
Sí, así es. Muchas veces el ser humano empieza a bailar antes de hablar. La danza es una forma de expresión. Para mí, ha estado conectada también, desgraciadamente a ciertos eventos de mi vida que han sido muy desagradables y por eso a veces me ha costado mucho ver lo maravillosa que es la danza, porque es como cualquier arte, es como mirar un cuadro en movimiento. A veces tiene ese punto malo como supongo pasa en todas las profesiones, pero hay mucho ego. Mucha gente que no ha podido llegar a lo que quería o no ha sido tratada con respeto y más tarde, vierten sus frustraciones e inseguridades en los demás, desgraciadamente.
¿Y tú crees que en este mundo en el que prima la inmediatez y el mínimo esfuerzo, ¿cómo crees que encaja la danza en esta sociedad si es precisamente todo lo contrario?
Esa es una buena pregunta, la verdad. A ver, yo creo que en esta vida todo necesita, si quieres dedicarte a algo y hacerlo bien, una dedicación y un enfoque constante, ¿no? Es una profesión que no solo te exige físicamente, sino mentalmente también muchísimo. Las nuevas generaciones ahora tienen muchísima información al alcance de la mano y creo que eso se convierte en un arma de doble filo… por una parte, es genial poder acceder a tanta información de manera tan rápida, pero por la otra, está creando un mundo de falsas apariencias y una falsa ilusión de que conseguir lo que quieres es algo fácil, lo cual creo que puede hacer que se creen expectativas muy alejadas de lo que supone la realidad a la hora de alcanzar tus objetivos y metas personales.

¿Qué haces en tu tiempo libre, Josué?
Me gusta leer, pasear con Rolo y tomarme algo en alguna terraza con él, escribir. Me gustan los videojuegos y sobre todo, pensar… pensar continuamente en cuál será mi próximo paso después de los escenarios.
¿Con qué sueñas y cómo te ves en el futuro?
Mi sueño ahora es seguir bailando y en un tiempo, terminar mi carrera bailarín, habiendo disfrutando al máximo y, en algún momento, me gustaría tener mi escuela. La verdad es que aquí tengo tiempo de pensar en muchas cosas. Cuando uno está solo y lejos de su país, se le ocurren de repente muchas ideas. Pero a parte de mi profesión, mi sueño es tener una casita en el campo, en un pueblo de la Sierra, de Segovia o algún sitio parecido, y vivir en paz, cerca de mi familia. No sueño con grandes cosas. Ese es mi sueño.
¿En algún momento te ves volviendo a España entonces?
Sí, 100%. Yo quiero volver a mi país. Esto lo tengo clarísimo. Es dónde está mi familia y es donde quiero estar. En la vida, nunca se sabe, luego de repente pasan cosas y todo se da la vuelta, pero mi plan es volver a España.
Por Sonia Martín
Entrevista a ROBERTO CARLOS, exfutbolista, embajador de la Fundación Real Madrid
Por Miguel Núñez Bello
La necesidad de migrar. La narrativa del sacrificio. Aprender a vivir y jugar al fútbol al mismo tiempo. Brasil, década de los ochenta. El panorama migratoria cambia. Un país de inmigración revierte la tendencia. Atrás quedan años -entre 1908 y 1926 -en los que llegaron más de 152.000 españoles. El deporte no es ajeno. La migración deportiva es un hecho. Y la historia de Roberto Carlos encaja en el proceso. Sus primeras botas fueron las de un caficultor más, ayudando a su padre en el tractor para la fertilización y nutrición de los cafetos. La evolución de este producto era fundamental en la estructura agrícola. El fútbol era otro retrato. “Brasil es ese país en el que los directores de la funerarias ofrecen ataúdes con los escudos de clubes. Las plataformas petrolíferas están equipadas con campos de fútbol 5 y en el que un club de fútbol puede hacerle a uno parlamentario” se escribía.
El Estado de São Paulo parecía el hogar espiritual de este deporte. Y allí empezó todo. Primero en el modesto Araras, después el União São João y con 19 años en el Atlético Mineiro de gira por Europa… con el equipo suplente, ya que los titulares jugaban la Copa Conmebol. Roberto Carlos destacó en los tres partidos que disputó en España: Logroñés, Athletic de Bilbao y Lleida. “Con este último equipo estuvimos hablando para fichar, pero no me quisieron por bajito”. Pura anécdota para un jugador que ya cotizaba al alza. Su expresión futbolística era meteórica. Tanto como su velocidad – apodado siempre como “el hombre bala”- y disparo. Al regresar a Brasil jugó en el Palmeiras. Sin embargo su traspaso a Europa estaba hecho. Inter de Milán y después la gloria con el Real Madrid. Convertido en leyenda blanca aún siguió compitiendo en Turquía, de nuevo en Brasil y en Rusia. Y en un último regreso, al Real Madrid como embajador del club. Lleva 28 años en España. “Soy un español más”, comparte con orgullo el recuerdo del 2 de agosto de 2005 cuando juró la Constitución.
Roberto Carlos llega a la entrevista para Carta de España marcando terreno.Conoce la revista y se adelanta a la pregunta. “Estrategia” ( risas)
“La migración de futbolistas puede verse en términos de avance profesional, pero también en lo personal. Ofrece oportunidades y desafíos según las motivaciones o necesidades. En mi caso indudablemente ha sido enriquecedor porque me ayudó a conformar mi identidad y persona”.
Desde los 11 años que empezaste a trabajar, sabes lo que son las obligaciones y los compromisos, ¿qué responsabilidades se ejercen al ser embajador del Real Madrid CF?
Primero saber muy bien cuál es la historia del club. He tenido la suerte de convivir dentro del campo y conocer la estructura fuera del campo cuando he dejado de jugar. Para ser embajador en el Real Madrid tienes que haber tenido una historia bonita, edificante y haber transmitido a lo largo de esta carrera una serie de valores. No es fácil ser jugador de fútbol, más aún si lo eres de este club o de la selección brasileña. He jugado con los mejores y creo que la sociedad tiene una buena imagen mía. Ahora viajar por todo el mundo contando qué es el Real Madrid es un desempeño maravilloso. Hablar de Puskas, Di Stefano, Gento, es hablar de nuestra historia pero también del fútbol globalmente.
Pensando en tu faceta más futbolística, por tu experiencia, ¿qué valores crees que puedes transmitir desde este cargo?
El mensaje es el mismo. Los valores que transmito en cualquier lugar del mundo son el del respeto, la humildad, ser ejemplo. Cuando era jugador era muy importante aceptar cuando el contrario te gana, de la misma manera que saber celebrar el triunfo, el éxito. Lo más importante del ser humano es la imagen. Desde pequeño he interpretado la vida como un ejercicio de responsabilidad en la que hay que saber manejar muy bien las emociones en este deporte. Cuidar la salud mental cada vez influye más en el deportista, que no deja de ser persona, por supuesto.
Por tu propia historia de vida futbolística, ¿Juventud, Fútbol y Emigración definen una realidad en Brasil que seguirá manteniéndose a lo largo de los años?
El fútbol se sigue manteniendo por la emigración. Hoy en día hay una confusión de países y jugadores de todas partes del mundo.Yo vengo de un país que recibe muy bien a todos los extranjeros que van para Brasil. En la actualidad hay muchísimos argentinos, paraguayos, uruguayos que viven allí y dependen del fútbol. La ciudad de Sao Paulo, a cada barrio que vas hay muchísima gente de todo el mundo. Sin duda alguna el fútbol une las razas, los colores. Y Brasil es un país que históricamente ha acogido con los brazos abiertos a la inmigración. Contribuye además a ser una sociedad mejor y más preparada social y culturalmente, por ejemplo. Son 220 millones de brasileños más los extranjeros.

Roberto Carlos en el campo de fútbol
¿Crees que la manera de prosperar siempre ha sido a través de la emigración en Brasil?
Por supuesto. Yo salí muy joven, con 20 años me fui a Italia. En aquellos años ya se exportaban casi 800 jugadores al año – y según la confederación brasileña de fútbol en 2006 había cerca de 4.000 jugadores brasileños repartidos por todo el mundo- . Las giras de verano y el cierre del mercado en Europa eran dos momentos importantes para cualquier jugador con aspiraciones de crecer.
Como mi historia hay muchas más. El fútbol siempre ha estado en Brasil vinculado a circunstancias sociales, políticas, culturales o religiosas. Y posiciona a cada uno en la sociedad transmitiendo unos valores. Fútbol y emigración están vinculados y han ayudado a comprender y conocer mucho mejor lo que es Brasil.
¿Qué ha tenido más influencia en tu vida, el fútbol sobre la persona o al revés?
Yo creo que más la persona sobre el fútbol. Al revés es muy fácil. El fútbol te enseña mucho. Tú eres una persona y este deporte te va moldeando tu identidad y el sentido de pertenencia a un lugar. Un deporte tan globalizado te permite conocer culturas, idiomas como el inglés, francés, árabe. Fíjate si ha tenido más influencia en mi vida la persona sobre el fútbol que yo he jugado con Pelé en un partido homenaje al Milán, fue lo máximo, aunque fueran unos minutos ( risas)
En esta relación con el Real Madrid, ¿Qué le ha dado Roberto Carlos al club y viceversa?
Yo he intentado dar al club títulos. Y el Real Madrid me ha dado crecimiento como persona y ser humano. Más me ha dado el Real Madrid que lo que he podido dar a esta entidad. Por eso siempre digo que estoy muy agradecido. Me siento un privilegiado.
¿Cómo valoras con el paso del tiempo tu adaptación al Real Madrid, a un contexto social distinto, una ciudad diferente, un fútbol diferente al brasileño e italiano?
Mi adaptación fue muy rápida. Nueve años después de estar en España juré la Constitución Española y obtuve la doble nacionalidad. Todo en la vida es un proceso. La sociedad española, la gente, es muy cariño y cercana. Ahora llevo 28 años viviendo aquí. Cuando me preguntan un lugar para vivir siempre digo que cualquier sitio de España es ideal. Es más, te diré que el momento más complicado fueron los dos meses que pasé en Milán. Sufrí bastante. Cuando llegué a España ya estaba más preparado. Eso no se olvida.
Tus orígenes están en ese fervor de los brasileños por el fútbol, de ahí pasaste a la pasión cultural de los italianos, la intensidad con la que se vive este deporte en Turquía, el sentimiento patriótico de Rusia…¿Cómo definirías el fútbol en España y qué representa para los españoles por tu experiencia?
Cuando se habla del fútbol en España ya no sea hace particularmente por clubes. Ahora la selección española exporta los mejores valores que puede tener una nación en cuanto a unidad, compromiso, talento. Este país es único. Mira que he pasado por infinidad de destinos, un mapa con realidades diversas, muchas incertidumbres, tensiones globales, pero sin duda alguna, aquí tengo de todo, desde seguridad, educación para mis hijos, crecimiento personal para mí…Debo mucho a España.

Roberto Carlos durante la entrevista
La universalidad del Real Madrid traspasa fronteras, es atemporal y transversal a todas las personas del mundo. ¿Qué crees que lleva a niños, jóvenes, a emigrar de sus países de origen (muchas veces localizados en realidades y situaciones muy adversas) hasta aquí?
Muy sencillo. España te da todas las posibilidades para vivir bien. Cualquier niño, me incluyo, tiene el sueño de jugar en el Real Madrid. Ser profesional y jugar en Europa. El fútbol cumple una función muy importante en las aspiraciones deportivas, pero también en lo social como herramienta para brindar asistencia a los más vulnerables, a las familias con falta de recursos, como medio para combatir la marginación.
Hay una estadística de la FIFA de 2021 sobre el desarrollo del talento en el fútbol en el que se indica que el 50% de jugadores de entre 16 y 20 años padecen estrés debido a la dedicación y la presión por llegar al profesionalismo…
Lo que hacemos los ex jugadores que somos FIFA Legends es ayudar y asesorar para el crecimiento correcto de niños y niñas. El desarrollo futbolístico no sólo abarca el deporte de élite sino el deporte de base, el amateur. El talento está en todas las categorías y para comprobarlo hay que estar cerca de la gente y ofrecer una asistencia lo más personalizada posible. Los proyectos de la FIFA en los que colaboramos educan a los jóvenes a no cometer errores. Hay un lema de esta institución que debemos recordar siempre y es el de poner en valor a las personas, la inclusividad y el fútbol.
El fútbol es una herramienta educativa para el desarrollo humano y social. La Fundación Real Madrid tiene un impacto mundial 400.000 beneficiarios anuales a través de 1.438 proyectos en más de 100 países. ¿Cuál te ha marcado más?
Hay proyectos maravillosos en escuelas, hospitales, centros de acogida, de cooperación internacional, culturales. Los orígenes de los futbolistas y el recorrido que hacen marcan una identidad y el sentido de pertenencia del que tanto hemos hablado. De manera personal intento transmitir a los jóvenes que el fútbol es la mejor manera que conozco de crecer, integrarse en la sociedad. En mi caso ha sido ha sido mi vida pero también el motivo por el que emigré a otros países. Abandonar Brasil tan joven no fue fácil. Migrar ayuda a adaptar tu identidad sin olvidar tu origen.
Por último, recuerdo una frase tuya en la que reconocías que Messi era la fantasía y Ronaldo el sacrificio. ¿En qué se deberían fijar los niños?
Creo que más en el sacrificio. El “don” ya lo tienes, pero el sacrificio de llegar y querer ser alguien eso es más complicado. El fútbol, nuestra vida, es como si fuera una escalera. Sólo llegas al último escalón con sacrificio, lo que te permite mirar atrás y comprobar todo lo que has conseguido. Ese valor es el que también identifica a todos los embajadores históricos del Real Madrid. Desde Ronaldo Nazario, Raúl, Zidane…sin honestidad, sinceridad y la alegría de haber vivido el fútbol y pasar una imagen muy positiva al mundo no serían lo que representan ahora.
La Bala, de Carlos Iglesias: directa al corazón de la memoria histórica
Carlos, ¿conoces la revista Carta de España?
Sí, la conozco, desde hace muchos años, además. He tenido muchos ejemplares en mis manos y han hablado de mis trabajos anteriores: Un Franco, 14 pesetas, también de 2 Francos, 40 pesetas.
¿Quién es Carlos Iglesias?
Pues es un actor al que en un momento determinado le obligaron a ser director y a partir de ahí, pues ya no quiere dejar de ser director y ese es el mayor hándicap que tiene. Porque en este país intentar levantar un proyecto de cine es de una dificultad enorme, enorme.
Además de director, eres guionista; será que tienes muchas historias que contar, ¿no?
Sí, tengo historias que contar, pero la verdad es que no me queda tiempo. Por la edad que tengo, yo creo que tenía que haber empezado con 10 años para poder contar las historias que me gustaría y que, obviamente, viendo lo que se tarda —estamos hablando de que yo, como media, tardo de 4 a 5 años. Ya me dirás, esto es una ruina.
Háblame de tu último proyecto, La Bala.
La Bala es, si nos quedamos en la primera capa, un thriller de investigación, que ocurre en el presente sobre algo del pasado. Pero después, profundizando un poquito más, habla sobre todo de la memoria histórica de nuestro país. Igual que mi película Un Franco, 14 pesetas, que habla sobre la migración, o Ispansi, que habla sobre los niños de la guerra, en esta hablo, desde distintos ángulos, de las fosas comunes que tenemos en España. Somos el país de las 6.000 fosas y es tremendo porque no se pueden recorrer 50 km en ninguna dirección sin encontrarse con una fosa común. Y eso es una vergüenza a todos los niveles porque somos el único país del mundo que a día de hoy está en esas circunstancias. Se estima que hay más de 160.000 cuerpos todavía por desenterrar. Retratamos el punto de vista del que se niega a ver esa realidad y la conciencia del resto. El autor, obviamente, cree que es necesario devolver la dignidad a las personas enterradas.
Hay fosas que todavía se desconocen y que pueden descubrirse aún.
Sí. Yo acabo de venir de un pueblo, donde, al terminar el coloquio, vino un campesino que me dijo que no hay trimestre en que, arando, no se encuentre con un cráneo con un impacto de bala. Al contarlo, le han dicho directamente que lo tape y siga arando. Es una barbaridad; a día de hoy parece hasta mentira.
La película está teniendo una gran acogida de público.
Una acogida maravillosa e impresionante. Tengo muy reciente un pase con 400 espectadores, y los 400 se quedaron al coloquio posterior. Y fue interesantísimo. Estuvimos una hora hablando, todo el mundo participaba y estaban encantados. La verdad es que el público adora la película. Vienen incluso de distintas ideologías, que eso es lo que ya me llama mucho la atención, ¿no? Y ambas agradecen la película. Parte del guion refleja la historia personal de los hermanos Garrido, que fueron a recuperar el cadáver de su tío muerto en Rusia en la Segunda Guerra Mundial. Había sido divisionario y lo mataron en el año 42 y, desde entonces, han recuperado más de cincuenta cuerpos. Empezamos hablando de esa memoria, para después entroncar con la otra.
Y es una historia real, como dices.
Absolutamente. Los hermanos Garridos son íntimos amigos míos. Yo los conocí gracias a la película de Ispansi, y la embajada rusa hizo una recepción y ahí se presentaron ellos. Y cuando les pregunté qué tenían que ver con Rusia, me dijeron que habían ido a Rusia a recuperar el cadáver. Desde entonces han hecho 25 viajes más a Rusia para recuperar cuerpos. Ellos me enseñaron la bala que quedó alojada en la cadera de su tío y ahí se me ocurrió la historia que quería contar.
Entonces no solo hay españoles enterrados en España, sino que también los hay en otras partes del mundo.
Sí, aunque ambos casos no son equiparables, porque no cabe duda de que es cierto que los divisionarios eran soldados armados que iban a una guerra y que los podían matar o matar ellos. Pero aquel campesino castellano al que le pegaron un tiro en cualquier parte de este país y le dejaron tirado en una cuneta, obviamente no tenía forma de defenderse. O sea, que no estamos hablando de los mismos muertos, aunque para mí es maravilloso el gesto de los hermanos Garrido, obviamente.
El casting de la película es realmente impresionante: Silvia Marsó, Miguel Rellán, Carlos Hipólito, Roberto Álvarez, Mario Zorrilla, Luisa Gavasa.
Bueno, cuando se tiene poco presupuesto y se sabe que la distribución va a ser muy compleja porque no tienes dinero para publicitarte, si es posible, y en este caso lo ha sido, debes rodearte de figuras que de alguna forma te faciliten dar a conocer la película. Por otro lado, quería gente muy solvente, porque al tener poco presupuesto, el rodaje se tenía que concentrar en el menor tiempo posible y, teniendo a gente muy solvente, las tomas se conseguían a la primera, o casi. De media, creo que hemos tenido dos tomas por secuencia, dos o tres. Con gente que ha hecho mucho cine y que incluso saben más que el autor, pues entonces es más sencillo; aparte de que son grandes amigos. A Miguel Reyán, por ejemplo, no le conocía en persona, pero le llamé para hacer la película y le dije: "Mira, lee el guion y después hablamos. Hay mucha gente que se ha enganchado gracias al guion, a pesar de poder pagarle tanto como está acostumbrado. Al poco tiempo me llamó y me dijo: "Lo he leído. Si me sacas de este proyecto, te mato." Los únicos que no hemos cobrado hemos sido el productor y yo (risas). Tuvimos que arriesgarnos a hacerla sin nuestro sueldo, porque si no, con el presupuesto tan justito que teníamos, la película no salía. Aunque cobraremos, en algún momento.
La película se estrenó ya hace unos meses y, sin embargo, sigue habiendo oportunidades de verla en cines.
Sí, estamos intentando hacer algo muy especial, casi como hacer teatro, ¿no? Vamos a distintas capitales de provincia y en Madrid capital también, a los Cines Ideal, para hacer una presentación y la gente sale encantada. La mejor publicidad es el boca a boca. Lo malo es cuando tienes un boca a boca maravilloso, pero la gente no tiene donde verla, y eso nos ha ocurrido varias veces, pero seguimos en la lucha.

Cartel "La Bala"
Tener que desplazarte siempre de un sitio a otro es muy duro.
Claro, eso es durísimo y, además, no deja beneficio porque el gasto del viaje más una estancia de hotel y tal, ya te estás comiendo el poco beneficio que te podría dar una sala de 200 espectadores. Es un problema en todos los sentidos. Un Franco, 14 pesetas salió con 95 copias, Ispansi, con 89, incluso la Suite Nupcial, que es una película infinitamente más pequeña que ésta, salió con 46. En este caso, no hemos llegado a 23, entonces de cara a plataformas nos pasa factura. Pero, por lo menos, está RTVE detrás y ahí sí se verá. Y también en Castilla La Mancha TV y la plataforma Filmin, que tiene bastante prestigio, sobre todo en cine de autor. Disney también está interesada.
¿Qué planes tienes a corto o medio plazo?
Como se tarda tanto en levantar proyectos de cine, me he puesto con una obra de teatro que está congelada, por ahora, porque me da la sensación de estar traicionado La Bala, si me pongo con la obra. Pero en breve me pondré con ella.
Como Carta de España es una revista dirigida a temas de migración y de españoles por el mundo, recordemos tu pasado de migrante en Suiza.
Como hijo de migrante, tengo allí muy buenos amigos; con la embajada española en Berna, estamos intentando hacer una tournée por todas las capitales cantonales suizas para presentarle la película, obviamente, a los emigrantes españoles que quedan allí. También me hace mucha ilusión hacer lo mismo que con mis anteriores obras, con las que me recorrí los cines de verano, que en Suiza tienen mucho prestigio.
Y sigues yendo a Suiza con tanta frecuencia como cuando eras joven.
Siempre que puedo. La verdad es que sigue siendo como mi patria chica. Una parte de mi infancia o de mi vida quedó prendada de Suiza y de la forma de entender la vida que tienen allí. Siempre digo que es como la gente que es de pueblo y vuelve al pueblo y ahí se siente bien, ¿no? Hay una bocanada de aire fresco cada vez que voy a Suiza.
¿Y te gustaría volver a rodar allí de nuevo alguno de tus proyectos?
Sí, claro que me gustaría y tengo un proyecto maravilloso que es El secreto de Sara, que no pude levantar en su momento y que está ambientado justamente en los Alpes, en la frontera con Italia. Pero con tantas ilusiones, algunas te tienes que dejar en el tintero.
De la España a la que volviste, hasta ahora han cambiado muchas cosas. ¿Y de la Suiza de la que te fuiste han cambiado también muchas cosas?
Realmente, si hablamos de la zona donde yo me crié, ha cambiado poco. También es cierto que la llaman la Suiza profunda. Es la zona de Appenzell y Sankt Gallen, es muy tradicional, más campesina. Estéticamente se mantiene muy pura, que es lo que busco al rodar. Es muy sencillo rodar allí porque no tienes que tocar prácticamente nada de los decorados. Cuando hice Ispansi en el Jura, nos valía prácticamente todo. Y cuando Un Franco, mi director de fotografía, Tote Trena, decía que podía tirar la cámara al aire y todo le valía para la época.
Como se ve en tus películas, te fascina la historia, para recrearla en tus películas, tanto que, además, has vuelto a estudiar la carrera de Historia.
Sí, yo era muy mal estudiante en Bachillerato cuando volví de Suiza, por culpa del idioma, y tenía un rechazo visceral hacia el colegio, pero sacaba matrícula de honor en Historia y en Geografía. Desde pequeñín las historias me han gustado. Yo entiendo que la historia que cuenta la Historia como asignatura es espectacular: hay dramas, pasiones, amoríos, luchas, guerras, lo tiene todo y, en ese sentido, intento en mis películas contar algo que no se ha contado hasta ahora.
Por Sonia Martín
8M Españolas en el Exterior: Legado de fortaleza, identidad y futuro
Su experiencia también ha sido un pilar esencial de identidad. Allí donde se asentaron llevaron consigo la lengua, la cultura y los valores de nuestro país. Fueron creadoras de redes asociativas, guardianas de nuestras tradiciones, transmisoras de memoria a millones de descendientes que hoy siguen sintiendo un vínculo profundo con España gracias, en gran medida, a ellas. Su presencia silenciosa, a menudo invisibilizada en los relatos históricos, ha sido en realidad un motor imprescindible para mantener la cohesión de nuestras comunidades en el exterior.
En este recorrido histórico, merece especial mención el archivo fotográfico de Carta de España un fondo documental que conserva imágenes que dan rostro a estas trayectorias. En sus fotografías podemos ver a mujeres españolas en distintas épocas de emigración: jóvenes preparándose para embarcar hacia América, trabajadoras en fábricas europeas del siglo XX, mujeres liderando asociaciones culturales en comunidades españolas del exterior, o madres que sostuvieron a familias enteras en contextos de enorme dificultad.
Estas imágenes nos permiten no solo recordar, sino también reconocer su presencia, su esfuerzo y su impacto en la historia migratoria de España. Son un testimonio que pone en valor, humaniza y visibiliza su aportación, y nos ayuda a comprender mejor el alcance de su legado.
Las mujeres españolas que hoy viven fuera representan una nueva generación marcada por la movilidad, la formación, la apertura y la participación global. Son científicas, profesionales, artistas, emprendedoras, cuidadoras, estudiantes: mujeres que construyen puentes entre España y el mundo con una mirada cosmopolita y un compromiso activo con el progreso social.
Su aportación, dentro y fuera de nuestras fronteras, es una oportunidad extraordinaria para seguir fortaleciendo la presencia de España en el exterior y para promover una sociedad más justa, diversa e igualitaria.
Como Directora General de Ciudadanía Exterior, quiero expresar mi profundo reconocimiento a todas ellas. A las que abrieron camino en tiempos difíciles, y a las que hoy continúan ampliando horizontes. Su historia es parte esencial de nuestra historia colectiva. Su fuerza, parte de nuestra identidad. Y su impulso, sin duda, parte de nuestro futuro.
En este 8 de marzo, su ejemplo nos recuerda que la igualdad no solo se reivindica: también se construye, día a día, a través de vidas que cruzan fronteras con dignidad, coraje y determinación.

