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Sancho Villaseca, el chaval de los puños y el corazón de oro, desde Lombok (Indonesia)
Cuéntanos, ¿quién es Sancho Villaseca?
Soy un joven que está emprendiendo en Indonesia, concretamente en Lombok. Hace un par de años dejé España y empecé viviendo en Irlanda, en el Suroeste, en un pequeño pueblo llamado Bantry. Trabajé de camarero en un hotel y después fui a Australia, trabajando siempre en lo que iba saliendo. Trabajé de peón de obra, limpiando canaletas en las azoteas y lo último ya fue instalando suelos y hasta en un matadero de vacas. Al final tuve la suerte de conseguir trabajo en un gimnasio de boxeo, que es algo que he estado haciendo toda mi vida. En unas vacaciones con la familia en Lombok vi que era un sitio ideal para invertir el dinero que había ahorrado en mi trabajo en Australia, Irlanda y Madrid. En Lombok la tierra era más barata, los salarios me permitían poder arriesgarme y dije, vamos al lío. Volví a Australia, hablé con mi amigo Iván, que ahora es mi socio, le conté la idea de Little Warriors y vinimos a darle forma a nuestro gimnasio.
Con todas las vicisitudes que has pasado, haciendo tantos trabajos duros… ¿tenías el objetivo muy claro o alguna vez pensaste en regresar a Madrid y dejarlo todo?
Sí, yo creo que eso también me lo da un poco el boxeo, tener un objetivo claro, una constancia, yo no sentía que estuviese sufriendo. Pensaba más bien, si vuelvo, me estoy rindiendo. En Madrid había montado una empresa pequeña de transporte y logística, pero antes de eso era repartidor. Entonces sentía que no podía fallar aquí. Este es mi camino, emprender y conseguir generar dinero, ayudar a personas y que se complete el círculo. Es el enfoque que tengo. Mi filosofía de vida es seguir remando y para mí es bueno.

Grupo escuela de boxeo Lombok (Indonesia)
El boxeo, para los que no lo conocen mucho, es un deporte que se puede asociar con violencia o elementos negativos, sin embargo, a ti te ha servido mucho para forjarte esa filosofía de vida, ¿verdad?
Sí, yo empecé a los 14 años y era un trasto inquieto, como muchos chavales que no ven su camino y solo quieren pasarlo bien, sin tener muy clara aún la diferencia entre el bien y el mal. El boxeo me hizo tener un referente, un entrenador, un grupo al que pertener en un gimnasio de la vieja escuela. Era el cachorro y yo me fijaba en mayores que tenían el nivel que yo quería. Me daba humildad, por entonces estaba muy subidito, muy gallo y me vino muy bien. Te enseña a respetar, a llegar a la hora, te lleva al momento presente, te lleva a un punto de pulsaciones que para mí me hizo serenarme. En el boxeo la agresividad está reglada. Tú estás frente a otra persona que se ha entrenado, que está dispuesto, que quiere, que nadie la ha forzado y os estáis midiendo. Es un deporte de coordinación, de equipo, de camaradería, es cardio, es fuerza y eso es un poco lo que te acaba forjando un buen carácter.
Tú das un paso más por conviertes el boxeo en instrumento de solidaridad…
Le debo mucho a este deporte, se lo quería devolver a través de la competición, pero como competidor no me sentía cómodo. Me sentía un poco mono de feria y como tengo mente emprendedora, no me salían las cuentas. Cuando llegué a Indonesia, me di cuenta de lo privilegiado que soy, y quise que los chavales también pudiesen tener una oportunidad en la vida, en su camino.
Y ahí llegamos a Little Warriors. Háblanos de tu proyecto.
Little Warriors Project nace de un viaje familiar por Indonesia. Me di cuenta de que por la noche, cuando cae el sol, empiezan a salir un montón de niños a vender pulseras a turistas. Todos con una sonrisa de oreja a oreja, chapurreando un poquito de inglés. Aquí hay una gran comunidad española, entonces están aprendiendo español y todos están muy espabilados, pero con un tablero de pulseras debajo del brazo trabajando por la noche. Me pareció que eso no estaba bien. Un niño es un niño. Hay familias con pocos recursos. A veces no te piden ni dinero, sino un kilo de arroz. Estos chavales no tienen oportunidades y Little Warriors les da la oportunidad de ser niños, de conocer un deporte y de jugar. No hablo de que sean peleadores, sino de darles la opción de encontrar un mejor trabajo cuando crezcan, es un punto de encuentro entre la población local y los turistas e inversores, les pueden poner cara. Quiero precisar que Little Warriors Project es el nombre del gimnasio, es una empresa, pero acoge gratuitamente a los niños para que puedan divertirse y destinamos el 5 por ciento de las membresías y el 25 de la venta de merchandising para los niños locales. No es una ONG, aunque sí tiene un carácter solidario.
¿Y qué edades tienen esos niños?
A veces pienso que habría que subir un poco la edad, porque hoy han dado mucha lata (risas). Vienen niños de 4 a 12 años. Hay también clases para adultos locales, pero cuando vienen los pequeñajos, nos lo pasamos genial. La clase Little Warriors es un jaleo, muy divertida, acabamos con un grito de guerra. Es una actividad enfocada al boxeo, pero con actividades lúdicas, vienen, disfrutan y pueden dejar las pulseras en la puerta y simplemente ser niños y también es un momento para jugar con los hijos de los turistas o de los extranjeros que viven en la zona. Todo eso me llena el alma.
Será aún más bonito cuando dentro de diez años veas los frutos que ha dado el proyecto.
Sí, eso será increíble.
¿Y cómo es tu vida cotidiana en Indonesia, qué te aporta este país?
Para mí Indonesia es un mundo aparte, en una palabra, es libertad. Aquí uno es muy libre para hacer lo que quiera, mientras no hagas daño a nadie ni te metas en una propiedad privada. Tú vas con tu moto, puedes ir donde quieras, vas a la playa, desayunas, comes y cenas fuera, porque está todo a un precio muy asequible para nosotros. Con un millón de rupias, que son 50 €, puedes vivir a lo mejor tres días o cuatro. A no ser que te vayas a un sitio muy turístico. Lo que más echo de menos de España obviamente es la familia. Me he criado en una familia muy grande y unida. Ha sido mi mayor bendición y pesa. Es un alto precio para pagar. Son los últimos años de mis abuelos, mis hermanos se están yendo de casa. Están las videollamadas, pero no el abrazo. A mi madre es a la que más echo de menos, porque esa parte luchadora la he heredado de ella, estoy seguro. Igual que la parte de la libertad, a lo mejor de mi padre que siempre ha sido de perderse en la montaña.
Es muy esperanzador ver a gente joven emprendedora, con proyectos e ilusión. Muchas veces nos intentan vender que los jóvenes de ahora son una generación perdida, sin esperanza. ¿Qué tienes que decir a eso? Sobre todo, tú que eres completamente lo opuesto.
Creo que todo son rachas, yo he encajado durante mucho tiempo en eso de la generación perdida. A lo mejor si le das una oportunidad, si hablas con él, si en vez de darle un palo le das un abrazo, de repente cambia, porque a veces los chavales están pidiendo ayuda y no renegando el mundo. Los jóvenes van a ir creciendo e irá mejorando todo, sobre todo si cuentan con apoyo. Desde aquí me gustaría mandarle un mensaje a ese chaval que se sienta en la última fila en el cole y que no tiene claro su camino, que se siente perdido y no sabe por dónde tirar. Quiero decirle que no pierda la esperanza, que en algún momento lo encontrará y podrá hacer grandes cosas, que esté atento.
Para difundir vuestra actividad y daros a conocer, contáis con la potente herramienta de las nuevas tecnologías y las redes sociales, donde eres bastante activo también.
Sí, Instagram mueve mucho. Lo importante es estar lo más presente posible en todas las plataformas. Nunca sabes por dónde te va a venir alguien. A veces llegan por el boca a boca, otros por un anuncio y hace unos días vino alguien que había encontrado nuestro vídeo en YouTube. Y ahora mismo las redes son un megáfono brutal.
Por Sonia Martín
SASER: acompañamiento social para las personas que retornan a España en situación de riesgo o exclusión social
Dependiente de la Dirección General de la Ciudadanía Española en el Exterior y Políticas de Retorno, el SASER realiza un estudio individualizado caso por caso y se ocupa de la coordinación con los organismos y recursos sociales adecuados para lograr un retorno organizado, seguro y tranquilo.
El servicio se organiza en tres grandes áreas de apoyo: la acogida de personas españolas y sus familiares evacuados desde zonas de conflicto, la atención social especializada a quienes desean retornar o ya han regresado y el apoyo técnico a la División de Emigrantes Retornados.
Una Unidad de Trabajo Social especializada en retorno
En 2025 se creó la Unidad de Trabajo Social (UTS) especializada en la atención a personas españolas que desean regresar o que ya han retornado y se encuentran en riesgo o situación de exclusión social.
Su labor comienza con la valoración de las necesidades y circunstancias de cada persona o unidad familiar. Además de los recursos económicos disponibles, se analizan factores como la vivienda, la salud, las redes familiares y sociales, la autonomía personal o las dificultades para acceder a los servicios públicos.
Detrás de cada expediente hay circunstancias personales muy diferentes. “No existen dos retornos iguales. Nuestra labor consiste en conocer la situación de cada persona, detectar qué necesita y ponerla en contacto con los recursos que puedan acompañarla en su regreso a España”, explica Emilio Cebas, trabajador social en el SASER.
“Muchas veces quien acude a nosotros no tiene un único problema. A la falta de ingresos puede sumarse una dificultad de vivienda, una enfermedad, la ausencia de una red familiar o el desconocimiento de dónde pedir ayuda. Por eso es importante hacer una valoración integral de cada caso”, señala.
A partir de esta valoración se elabora un diagnóstico social y se informa a la persona sobre sus derechos, prestaciones y recursos. La Unidad también presta orientación, emite informes sociales, y se coordina con los profesionales y entidades que puedan intervenir en cada caso.
En 2025, la UTS atendió 216 consultas y abrió 24 expedientes correspondientes a unidades familiares, que comprendían un total de 54 personas. De esos expedientes, 12 estaban relacionados con situaciones de vulnerabilidad económica, 8 con víctimas de violencia de género en el exterior, 3 con personas sin hogar y 1 con una mujer víctima de violencia que ya había regresado a España.
Tres formas de acompañar el retorno
La intervención del SASER se organiza en torno a tres líneas de actuación, delimitadas según las circunstancias de cada persona, el tipo de necesidad detectada y las competencias de los organismos implicados.

Coordinación integral del retorno
El procedimiento de intervención social contempla tanto a las personas españolas que todavía viven en el exterior y desean regresar, como a aquellas que ya se encuentran en España.
Cuando la persona permanece en el extranjero, el servicio puede coordinarse con la Red Consular y con las Consejerías de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. Una vez que ha regresado, también puede resultar necesaria la participación de comunidades autónomas, ayuntamientos, servicios sociales y entidades especializadas.
El SASER dispone igualmente de un procedimiento de coordinación con la Oficina Española del Retorno. Cuando esta detecta que una persona pueda encontrarse en situación de exclusión social, el caso puede ser trasladado a la Unidad de Trabajo Social para su valoración.
Atención a las españolas víctimas de violencia en el exterior
Dentro de la actividad del SASER ocupan un lugar especialmente relevante las situaciones de violencia contra las mujeres.
Cuando una española residente en el extranjero comunica que es víctima de violencia y expresa su voluntad de regresar, se activa un procedimiento específico de coordinación. La Unidad de Trabajo Social participa en la valoración, elaboración de informes, derivación y seguimiento del caso, en el marco del Acuerdo Interministerial de Cooperación para la atención, el traslado y el retorno de las españolas víctimas de violencia contra las mujeres en el exterior.
La finalidad es facilitar un regreso seguro y asegurar la continuidad de la protección y la atención una vez que la mujer llega a España, especialmente cuando carece de ingresos o una red familiar en la que apoyarse.
Acogida de personas evacuadas desde zonas de conflicto
Otra de las áreas del SASER atiende a las personas españolas y sus familiares evacuadas desde zonas de conflicto bélico, por ejemplo, Gaza o Líbano.
Tras los dispositivos de evacuación organizados por los ministerios competentes, la Secretaría de Estado de Migraciones puso en marcha servicios de acogida y atención integral para personas procedentes de estos territorios en conflicto que no disponían de recursos económicos o redes de apoyo suficientes en España.
La experiencia adquirida en estos dispositivos ha contribuido a mejorar los procedimientos de respuesta ante retornos urgentes provocados por conflictos o situaciones de emergencia.
Por Daniel Ramo
La Oficina Española del Retorno: una ventanilla de apoyo para volver a casa
Detrás de cada consulta hay una historia distinta. Personas que regresan tras una etapa profesional en el extranjero, jubilados que desean volver a sus lugares de origen, familias que buscan reunirse de nuevo en España o jóvenes que quieren iniciar aquí una nueva etapa. Para todos ellos existe la Oficina Española del Retorno, un recurso creado para ofrecer información, orientación y asesoramiento en un momento que suele estar lleno de preguntas.
La Oficina Española del Retorno, dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, da cumplimiento a lo previsto en el Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior (Ley 40/2006) y actúa como un punto de referencia para quienes están pensando en volver o ya han iniciado el proceso de retorno.
Un faro para orientarse en el regreso
La OER no tramita directamente todas las ayudas o gestiones relacionadas con el retorno a España, pero sí ayuda a los ciudadanos a encontrar respuestas y a dirigirse al organismo competente en cada caso.
"Muchas veces las personas que nos contactan no saben qué trámites deben realizar antes de regresar o a qué administración deben acudir una vez llegan a España", explica un responsable de la Oficina. "Nuestro trabajo consiste en orientarles y facilitarles información para que puedan planificar el retorno con mayor seguridad y confianza".
Las cifras reflejan cuáles son las preocupaciones más habituales de los que quieren volver. Más de la mitad de las consultas que recibe la Oficina están relacionadas con las pensiones asistenciales para personas retornadas, una ayuda fundamental para muchos de ellos. En segundo lugar, se sitúan las preguntas relativas al certificado de emigrante retornado y a las prestaciones por desempleo.
Además de resolver dudas sobre prestaciones, la OER ofrece información sobre sanidad, seguridad social, empleo, fiscalidad, homologación de títulos o escolarización, entre otros aspectos.
La OER, un servicio cada vez más cercano
Aunque el correo electrónico sigue siendo el principal canal de comunicación, la atención telefónica y presencial ha experimentado un importante crecimiento en los últimos años. Esta evolución demuestra la necesidad de un acompañamiento más directo a los que pretenden retornar a España.
Desde la OER aseguran que no existen dos retornos iguales: “cada persona tiene una situación familiar, laboral y administrativa diferente, por lo que muchas consultas requieren una atención personalizada".
El retorno como una prioridad pública
Elena Bernardo, directora general de Ciudadanía Española en el Exterior y Políticas de Retorno, asegura que acompañar a los españoles que deciden regresar constituye una responsabilidad fundamental de las administraciones públicas: "El retorno no es únicamente un cambio de residencia. Supone iniciar una nueva etapa vital y recuperar un proyecto de vida en España. Nuestro objetivo es que quienes decidan dar ese paso encuentren información clara, orientación y apoyo desde el primer momento".
En este contexto, la Oficina Española del Retorno cuenta con la Guía del Retorno, un documento que reúne información práctica sobre los trámites y procedimientos más importantes para facilitar la vuelta a España.
Planificar para regresar mejor
Desde la propia Oficina insisten en que una buena planificación puede evitar dificultades posteriores y hacer que la transición resulte mucho más sencilla.
"Siempre recomendamos informarse antes de tomar la decisión de regresar", explican. "Conocer con antelación los trámites, la documentación necesaria o los recursos disponibles permite afrontar el retorno con mayor tranquilidad".
Para la gran mayoría de la diáspora, volver a España implica mucho más que un desplazamiento geográfico. Supone reencontrarse con un entorno, reorganizar la vida familiar y profesional, y comenzar una nueva etapa. En ese proceso, la Oficina Española del Retorno se ha convertido en un punto de apoyo para miles de ciudadanos que buscan resolver la pregunta de cómo volver a casa.
Daniel Ramo
SANIDAD EXTERIOR Un derecho que cruza fronteras
Cuando Sofía, una ingeniera española residente en Toronto desde hace casi una década, volvió a España para visitar a su familia, lo hizo con la preocupación habitual: «¿Y si me pasa algo? ¿Lo cubrirá mi seguro?». Como ella, miles de españoles que viven en el extranjero conviven con una sensación extraña: siguen sintiéndose parte del país, pero su acceso al sistema sanitario dependía hasta ahora de una maraña legal que dejaba fuera a muchos.
Hay viajes que se planean durante meses con ilusión y billetes comprados con tiempo. Otros, sin embargo, suceden de repente: una llamada inesperada desde España, una urgencia familiar… un regreso en el que se siente tanto alivio como vértigo. Para la mayoría de los españoles repartidos por el mundo, volver siempre ha tenido un componente emocional profundo, pero también de incertidumbre, porque muchos se preguntaban: «¿Qué pasará si enfermo mientras estoy allí?»
Con el nuevo Real Decreto 180/2026 aprobado el pasado 24 de marzo, que modifica el Real Decreto 8/2008, esa inquietud empieza por fin a disiparse. La ampliación del derecho a la asistencia sanitaria a todos los españoles de origen residentes en el extranjero, así como a sus familiares acompañantes, no es solo una reforma administrativa: es un gesto de reconocimiento hacia la diáspora.
Un cambio largamente esperado
Hasta la entrada en vigor de esta reforma, solo dos colectivos podían acceder al Sistema Nacional de Salud durante sus desplazamientos temporales: los trabajadores españoles en el exterior y los pensionistas residentes en otros países. El resto, incluidos estudiantes, desempleados, trabajadores autónomos sin cobertura exportable o personas que simplemente habían decidido rehacer su vida fuera de España, dependían de seguros privados o convenios especiales.
Esta reforma normativa rompe esta barrera porque ahora todos los españoles de origen residentes en el extranjero, independientemente de su situación laboral o de si cobran o no una prestación, podrán recibir asistencia sanitaria durante sus estancias en España.
La reforma también reconoce un elemento clave: la familia. A partir de ahora, cónyuges, parejas de hecho e hijos menores de 26 años o mayores con una discapacidad del 65 % o superior tendrán derecho a la misma cobertura sanitaria durante su estancia temporal en España junto con el titular.
Un procedimiento más sencillo
El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) será el encargado de gestionar las solicitudes. La administración tendrá hasta tres meses para resolver cada petición, pero hay un matiz importante: si no se pronuncia dentro del plazo, la respuesta se considerará positiva por silencio administrativo.
Esta garantía, poco habitual en los trámites administrativos, busca evitar la incertidumbre de los españoles que viajan desde miles de kilómetros para reencontrarse con sus familias.
Para ser beneficiario, eso sí, habrá que acreditar un requisito no disponer de cobertura sanitaria exportable desde el país de residencia. Muchos países no ofrecen esta posibilidad, por lo que la reforma cubrirá a un amplio espectro de ciudadanos.

Varias personas en las inmediaciones de un centro de Salud en Madrid
Una población que no deja de crecer
España vive desde hace una década un fenómeno sostenido de movilidad internacional. Las generaciones que emigraron por la crisis económica de 2008, unidas a quienes salen cada año para estudiar o trabajar en otros países, conforman una comunidad exterior diversa.
Según el INE, más de tres millones doscientos mil españoles residen hoy fuera del país. Para ellos, la identidad y la pertenencia se construyen a caballo entre dos mundos: el de su vida cotidiana en el extranjero y el de sus raíces en España.
Con esta reforma, el Gobierno busca responder a esta realidad cambiante, ampliando un derecho que los propios colectivos de ciudadanos en el exterior veían como una deuda pendiente.
Portavoces de diferentes organizaciones han celebrado la aprobación de esta reforma, destacando que «la sanidad pública es parte de nuestra identidad nacional» y que esta reforma repara una desigualdad entre españoles residentes en España y españoles residentes en el exterior.
No se trata solo de garantizar una consulta médica o una hospitalización inesperada ya que la entrada en vigor del Real Decreto 180/2026, tiene una carga simbólica evidente, ya que reconoce y refuerza el principio de universalidad cohesión y equidad del sistema sanitario español.
En un momento de profundas transformaciones demográficas y movilidad creciente, la norma tiene una dimensión global y refuerza la idea de que la ciudadanía española no se detiene en las fronteras.
Para Sofía y para tantos otros españoles repartidos por el mundo, la vuelta a casa ya no irá acompañada de esa inquietud silenciosa que se cuela en la maleta junto a los regalos y los recuerdos. Y es que, tener la certeza de que en caso de necesidad el sistema sanitario español te dará cobertura, supone algo más que una garantía médica: es una forma tangible de seguir perteneciendo.
Por Daniel Ramo

